Miguel Yepes, del área de operaciones a la dirección técnica del voleibol sentado

Miguel Yepes con la Selección Colombia juvenil de Voleibol sentado

Servir a los demás siempre ha sido una prioridad para Miguel Yepes. Desde joven estuvo convencido de que desde las Fuerzas Militares podría lograrlo, y fue esta convicción la que lo motivó a presentarse como voluntario para el servicio militar. A pesar de las múltiples ocasiones en las que su mamá le escondió los zapatos para evitar que saliera de casa, el joven cumplió su objetivo y en 2006 se integró a la Fuerza de Despliegue Rápido (FUDRA).

Aquel año de servicio le ratificó que ese era el camino que quería seguir. Hizo la carrera como soldado profesional y se dedicó a defender al país desde diferentes territorios. En el Ejército encontró camaradería, apoyo y un grupo de personas con las que se sentía en familia; allí era feliz respondiendo al llamado de su vocación.

“Siempre me ha gustado pensar en los demás y a veces antepongo mi tranquilidad por la de otros. Una de las formas en las que veía que podía ayudar era desde la parte militar; me parecía una labor muy bonita”, afirma.

En 2009, solo un año después de haber iniciado su trayectoria como soldado profesional y en medio de los operativos habituales de su trabajo, fue víctima de una mina antipersona y, como consecuencia, perdió la pierna izquierda.

Miguel Yepes acompañado del metodólogo Libardo Ramírez

Lo delicado de la situación y un dolor tan agudo que por momentos le hacía perder la conciencia le hicieron pensar que era el fin. Se encontraba internado en el Batallón de Sanidad y cuando el panorama parecía más oscuro, llegó un entrenador con la intención de poner en movimiento a las casi 200 personas con amputaciones que se encontraban allí. Al principio comenzó como una actividad recreativa, solo para evitar que sus días pasaran en la inactividad: “No se trataba técnicamente de hablar de voleibol; era simplemente sentarse, arrastrarse en el piso y tirar un balón. Poco a poco, esa persona nos fue inculcando los parámetros del voleibol sentado. Cuando nos dimos cuenta, en seis meses ya estábamos jugándolo”.

Así inició una nueva etapa para el exmilitar: “En el deporte de conjunto encontré algo muy parecido a lo que vivía en el área de operaciones: el compañerismo, la recocha, la bulla, el grupo y las risas. Me gustaba esa energía y, además, lo hacía bien, así que me quedé con esta disciplina”.

Ocho meses después de iniciar entrenamientos, invitaron al equipo de las Fuerzas Armadas a su primera concentración internacional en Cuba. Si en sus planes no estaba jugar voleibol sentado, mucho menos lo estaba salir del país. Este momento representó un punto de inflexión en su vida: dejó de preguntarse el porqué del accidente y empezó a plantearse el para qué. Con el tiempo, las respuestas irían llegando.

Tras la concentración en territorio cubano, tendrían lugar los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011 y luego del respectivo proceso de clasificación, el 14 de noviembre de ese año, la Selección Colombia salió al Complejo Panamericano de Voleibol para enfrentar a Canadá en su primer partido internacional en un torneo oficial, y allí estaba Miguel.

Desde ese momento transcurrieron varios años en los que Yepes se dedicó a jugar voleibol sentado y, de manera paralela, a prepararse como entrenador, rol que ya desempeñaba de forma empírica en gimnasios de Bogotá.

“Ya llevaba dos años trabajando en un gimnasio, estudiando y perteneciendo a la Selección Colombia. No sé cómo me gradué ni cómo hice todo eso, pero lo logré. Empecé a estudiar de 7:00 a.m. a 1:30 p.m., el trabajo era de 2:00 p.m. a 8:00 p.m., y en los huecos que me quedaban aprovechaba para entrenar”.

Selección Colombia de Voleibol Sentado en los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026

Aunque afirma no explicárselo, probablemente fue la rigurosa disciplina adquirida durante su etapa militar la que lo llevó a culminar sus metas con éxito y la que hoy guía su labor técnica: “Es un hábito que se va adquiriendo con el tiempo, porque es tu vida la que está en juego. Cuando hablamos de estar en el área de operaciones, es una tarea muy minuciosa donde cualquier error se paga con la propia vida o con la de un compañero. Nos cuidamos entre nosotros y tratamos de ser lo más disciplinados posible”.

En 2021 dio el salto de los gimnasios al alto rendimiento al asumir como entrenador del equipo de voleibol sentado de las Fuerzas Armadas. En 2023 se incorporó a la Selección Colombia de esta disciplina como asistente técnico y, finalmente, en 2025 asumió la dirección técnica principal.

Miguel Yepes en el campo de juego dirigiendo un partido de la Selección juvenil

“Mi primera tarea fue convertir a los jugadores de la selección en un verdadero grupo de trabajo, en un equipo; esa era la prioridad. No quería llegar a hablarles de técnica, táctica o jugadas; mi objetivo primordial era unificar al grupo y consolidarlo como la familia que son ahora”.

Junto a esta familia viene recorriendo un camino de transformación cuyos frutos ya se evidencian. En el 2025 compitieron en la Copa América en Brasil y recientemente participaron en los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026; en ambos certámenes demostraron su nivel y alcanzaron el podio en el segundo lugar. Ahora se preparan para afrontar los Juegos Parapanamericanos Lima 2027, cita para la cual ya aseguraron su clasificación.

“Cuando llegué a este equipo empecé a hablarles desde mi experiencia como jugador y como entrenador. Hemos definido nuestros objetivos y lo que podemos lograr; los puse a soñar a todos con el mismo ideal”.

Esta meta compartida continúa escribiendo la historia del voleibol sentado en el país y le brinda al estratega la oportunidad de multiplicar el orgullo de servir a Colombia: “Estar hoy representando al país y a las Fuerzas Militares es un doble orgullo. Para mí es la satisfacción de saber que el trabajo de resiliencia y de aceptación fue gigante, y saber que a esa herida y a ese momento tan difícil les di la vuelta para convertirlos en una fortaleza”.

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