
Cuando el himno nacional sonó repetidamente en los Juegos Paralímpicos de París 2024, Alonso Mina sintió que se cerraba un ciclo que había comenzado muchos años atrás. Las seis medallas de oro alcanzadas por Colombia fueron la confirmación de que el Para Atletismo nacional había llegado a la élite mundial gracias al trabajo colectivo de atletas, entrenadores, dirigentes y profesionales que creyeron en un proyecto que alguna vez pareció imposible.
“París fue la cúspide de lo que uno como entrenador quiere vivir. Comprendí que aquellos sueños que parecían tan lejanos se estaban convirtiendo en realidad”, recuerda.
Nacido el 31 de octubre de 1980 en Buenaventura, Valle del Cauca, Alonso Mina encontró en el deporte el camino para construir su proyecto de vida. Durante su adolescencia vivió en Guaviare, una región marcada por las dificultades derivadas del conflicto armado y el desplazamiento, experiencias que fortalecieron su carácter y su determinación.
Tras graduarse como Profesional en Deporte y especializarse en Teoría y Metodología del Entrenamiento Deportivo, inició su carrera laboral en Indervalle. Allí llegó su primer acercamiento al deporte paralímpico en 2008, un reto para el que, según reconoce, nadie estaba preparado.
“No teníamos la mínima idea del paralimpismo, pero nos entregamos de corazón y alma”, afirma.
Lo que comenzó como una apuesta incierta terminó convirtiéndose en una vocación. Con el paso de los años ocupó distintos cargos dentro del sistema deportivo, desde monitor y entrenador hasta metodólogo, seleccionador nacional y dirigente de federación. Esa experiencia integral le permitió entender que las medallas son apenas la parte visible de una estructura mucho más amplia.
Uno de los momentos que marcó su carrera ocurrió en 2013, cuando aceptó el cargo de metodólogo nacional de Para Atletismo.
“Tuve que alejarme de mi familia y salir de mi ciudad para asumir un reto mucho más grande. Esa decisión marcó un antes y un después en mi vida”.
Desde entonces ha estado vinculado a algunos de los logros más importantes del Para Atletismo colombiano. Ha participado en cuatro Juegos Paralímpicos y varios campeonatos mundiales, acompañando el crecimiento de figuras como Mauricio Valencia, Faisury Jiménez, Diego Meneses y Erika Castaño, entre muchos otros.
Sin embargo, cuando habla de éxito, Mina evita centrar la conversación en los títulos.

“El secreto es consolidar un buen trabajo en equipo, donde la armonía sea primordial para obtener resultados”.
Esa filosofía lo ha llevado a priorizar la construcción de procesos sólidos por encima de los logros individuales. Para él, el verdadero valor del deporte paralímpico está en su capacidad para transformar vidas.
“Vemos cómo los atletas superan condiciones difíciles y terminan convirtiéndose en ejemplos para sus familias y para la sociedad”.

Por eso, más que las medallas, lo que más orgullo le genera es haber contribuido al crecimiento de una generación de deportistas que hoy compite de igual a igual frente a las grandes potencias mundiales.
A pesar de los éxitos alcanzados, asegura que aún es pronto para hablar de legado. Sin embargo, tiene claro cómo le gustaría ser recordado.
“Me gustaría que mi nombre se asociara con haber abierto caminos y fortalecido procesos para que las nuevas generaciones lleguen más lejos de lo que nosotros hemos llegado”.
Con la mirada puesta en los próximos ciclos paralímpicos, Alonso Mina sigue trabajando con la misma convicción que lo acompaña desde 2008: demostrar que los sueños que nacen en las regiones pueden convertirse en motivo de orgullo para todo un país.